El Diccionario de Marketing describe como influencer a toda persona que cuenta con cierta credibilidad de acción importante ante un público online que sigue su día a día, acciones y publicaciones a través de las redes sociales. Incluso, por su presencia e influencia en estas puede llegar a convertirse en un prescriptor interesante para una marca.
De acuerdo con el Máster asistente en Comunicación Social, y profesor titular de esta carrera en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Carlos Fernández Hernández, no sería descabellado conferirles el título de comunicadores a estas personas, pues “aunque no sean profesionales en la materia, ni cuenten con el entrenamiento que se ofrece en la academia, los influencers son capaces de contar historias hilvanando discursos morales. De algún modo son constructores de la opinión y realidad”.

Este fenómeno ha sido visualizado como la capacidad que tiene una persona de influir en un determinado colectivo para modificar opiniones. De este modo, se reproducen estereotipos, creencias, un visión extremadamente optimista e ideal de la vida refirió la Licenciada en Psicología Delmis Estrada, profesora de Psicología de la Comunicación.
Por su parte, Adrián Alejandro Quesada Montero, ilustrador y caricaturista freelance conocido en las redes como Wild Pony, opinó que para llegar a ser un influencer una persona tiene que tener un rango de acción y recepción que sobrepase a miles de personas. Debe influir en un sector importante de la población haciendo algo que llame la atención, transmitiendo un mensaje, ya sea positivo o negativo.

Sin embargo, Miguelín lleva este concepto, al decir del buen cubano. “Para mí influencer es aquel que lucha con una empresa que a la larga tiene más bajones que éxitos.El que bajo el más insoportable sol o en medio de un diluvio publica fotos y comenta los estados de sus compañeros de causa. El que respira Facebook, Instagram, Whatss App y You Tube todo el día”.
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