La presencia de los jóvenes cubanos en Internet es cada vez más fuerte. Aunque la mayoría no cuenta con una gran camada de seguidores en el sentido más potente de la palabra influencer, sus contenidos online son bien frescos, creativos y originales; al tiempo que sortean todo tipo de obstáculos técnicos y económicos, así planteael reportaje ¿Cómo ser influencer en Cuba y no morir en el intento? de Alejandra Angulo, publicado en Vistar Magazine el 25 septiembre de 2018.
En contraposición con lo manifestado en la revista, Daniela Arabí Álvarez, también seguidora de contenidos en redes, puntualizó que ser influenceres verdaderamente en el pensamiento de una persona. “Considero que en Cuba existen personas que se consideran influencers para parecer geniales y en realidad no lo son, pues no influyen como tal en la sociedad.”
“Anita con Swing es youtuber, Carlos Alejandro instagramer, sin embargo, Aida Domenech, más conocida como Dulceida, sí está influyendo positivamente en sus seguidores. Esta española encausa sus esfuerzos a reivindicar la Comunidad LGBTIQ y el feminismo. Creo que esto es lo que debería considerarse influencer, personas que con su trabajo en las redes hagan aportes socialmente útiles”, afirmó Daniela.

Al decir de Daniela Arabí Álvarez, «personas que con su trabajo en las redes hagan aportes socialmente útiles» son quienes deberían llamarse influencers.
Al respecto, el informe Los Influencers como modelo publicitario en redes sociales del curso 2017-2018 de la publicista María Pedrayes San Miguel, expone que no debemos pensar en este fenómeno como algo negativo. Era inevitable que en el contexto generacional donde nos desenvolvemos tan ligado a una sociedad de tendencias consumistas respondiera de esta manera a la llegada de los influencers.
Ansioso por ver el próximo video de Anita, deja un like y el comentario de siempre: eres lo máximo. Sin más opción que cerrar sesión y apagar el wi-fi, Miguelín se percata de una señora gritándole al teléfono y del sujeto que dice con disimulo “vendo tarjeticas nauta”. Vuelve a su realidad… al menos hasta la próxima vez que googlee Anita con Swing.
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